Por la crisis, CFK se refugiaría en la vieja guardia kirchnerista

noviembre 19, 2011
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Randazzo, Boudou, Marcó Del Pont y Echegaray, en baja.

El vertiginoso sinceramiento de la realidad económica que se desató a partir del 23 de octubre tiene sus víctimas. La ronda de candidaturas para el futuro gabinete nacional está sufriendo variables que tienen que ver con varios factores. Para empezar, la batalla emprendida en las últimas semanas por el gobierno para frenar primero la corrida cambiaria y después el retiro de los depósitos en dólares, expuso a Amado Boudou, Mercedes Marcó del Pont y Ricardo Etchegaray a las críticas del entorno presidencial y a un desgaste que ni imaginaban. El primero está bajo fuego por su presunta incapacidad de tomar medidas efectivas ante la crisis y por sus esfuerzos por despegarse del control de cambios impuesto por la AFIP. Pero hay algo más. Desde el 23 de octubre, Boudou tiene mandato por cuatro años como vicepresidente y esta posición de fortaleza paradójicamente empezaría a debilitarlo en Olivos. Allí se empezaría a hablar de que, en realidad, ahora sólo le importa construir su candidatura presidencial para el 2015 y que su incondicionalidad a CFK ya no sería tan inobjetable. La operación puesta en marcha por Boudou para desembarcar en el Senado con 2000 designaciones propias no sólo habría irritado a los senadores sino que habría despertado sospechas en el despacho de Carlos Zannini, un poder en las sombras que bajó el perfil pero no perdió influencia. Por su parte, la titular del BCRA es acusada de haber apostado a una devaluación para llevar el dólar a 6 pesos, que la presidente rechaza de plano, y en este tema se mezclan las suspicacias sobre una maniobra del presidente de ADEBA, Jorge Brito, con grandes operadores del mercado. Por último, Etchegaray es atacado -sobre todo por Guillermo Moreno- debido al fracaso relativo del control de cambios solapado establecido por la AFIP, aparte de que circularían denuncias sobre supuestas maniobras en el manejo de las autorizaciones para comprar dólares.

En otro campo, otra estrella emergente del cristinismo, Florencio Randazzo, tendría sus acciones en baja. El Ministro del Interior emergió con fuerza por el éxito de las primarias, que le permitieron a la presidente liquidar a la oposición antes de la primera vuelta. A partir de entonces, Randazzo parecía avanzar directo hacia la Jefatura de Gabinete. Pero la instalación del escenario de ajuste lo estaría perjudicando. En el entorno de Cristina se comentaría que, para enfrentar los problemas que el ajuste generará con los gremios, las provincias y las empresas, hace falta una figura más fogueada y con mayor kilometraje en el mundo económico y sindical. Otro factor que terminó por desgastar a Boudou y Randazzo es que ambos protagonizaron en los últimos meses una interna salvaje, incluso en el territorio bonaerense.

El valor de la experiencia

Es así que la nueva situación afecta políticamente mucho más a las nuevas figuras que emergieron después de la muerte de Néstor Kirchner y que tienen en común varias características: poca experiencia política, escaso conocimiento del peronismo y ningún diploma en el manejo de crisis.

Siempre en una atmósfera de riguroso hermetismo, hay señales de que la presidente recibe cada vez más a figuras del viejo kirchnerismo y de una generación anterior a las nuevas estrellas cristinistas. El caso arquetípico es Julio De Vido, ahora el eje de la estrategia para un pacto social que aspiraría a que los precios y los salarios en el 2012 no superen el 18%. La carta más fuerte del actual Ministro de Planificación es su excelente relación con Hugo Moyano. De éste, el gobierno aspira que acepte sostener una pauta salarial tal vez inferior a la inflación, que ceda en su reclamo de aumentar el mínimo del impuesto a las ganancias y que garantice el control de los conflictos sindicales que se producirán inevitablemente como consecuencia de las medidas de ajuste. Junto con De Vido, crece la figura de otra veterana de las crisis, Nilda Garré, que durante largos años tuvo una pésima relación con CFK.

Pero hay más. A la búsqueda de pilotos de tormenta para todas las áreas claves, Cristina tantearía a José María Díaz Bancalari para la presidencia de la Cámara de Diputados. Este dirigente de San Nicolás estaba entre los preferidos de Néstor Kirchner, que lo llevaba en todas sus giras al exterior. Si Díaz Bancalari termina sucediendo a Eduardo Fellner, sería también una señal de alerta para Daniel Scioli. El veterano dirigente de San Nicolás es, sobre todo, un operador de la interna del PJ bonaerense, que podría limitar la influencia del gobernador sobre los diputados nacionales bonaerenses, del mismo modo que Gabriel Mariotto se está instalando, junto con La Cámpora, en el control de las dos cámaras bonaerenses. Este resurgimiento de los veteranos incluye al ex Ministro de Seguridad de Buenos Aires, León Arslanián, candidato a suceder a Julio Alak en Justicia y muy ligado a Garré y Horacio Verbitsky. Por último, hay otro kirchnerista de la primera hora al cual los vientos del ajuste le devolvieron poder. Es Guillermo Moreno que, en pocas semanas, pasó de estar con un pie fuera del gobierno a darle instrucciones a todo el gabinete económico.

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